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Estudio revela que los videojuegos podrían ralentizar el deterioro cerebral

Con videojuegos de estrategia y actividades creativas.

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Un estudio publicado a finales de 2025 por la revista Nature Communications analizó cómo distintas experiencias creativas, entre las que se encuentran los videojuegos, se relacionan con el envejecimiento del cerebro, arrojando resultados que abren nuevas perspectivas sobre el impacto que tienen estos mismos a la salud mental a largo plazo.

La investigación utilizó modelos avanzados de neurociencia para estimar la edad cerebral de los sujetos de estudio, comparándola con la edad cronológica de los participantes. Además, los investigadores evaluaron a personas con distintos niveles de experiencia en danza, música, artes visuales y videojuegos, priorizando las actividades en donde el cerebro humano deba tomar más decisiones, en un contexto complejo.

En el caso de los videojuegos, el estudio se enfocó principalmente en títulos de estrategia y decisión en tiempo real, como StarCraft II, conocido por su alta demanda cognitiva. En sus resultados, el estudio destacó que, al momento de estar jugando, los videojuegos de adaptación, creatividad y control cognitivo son los que estimulan intelectualmente de manera sostenida el cerebro.

En el caso de los videojuegos, el brain age gap (termino con el que se calculó la edad cerebral de las personas) lanzó una reducción del -4,06 años, lo que refleja una edad cerebral menor a la del sujeto de prueba.

No obstante, en gente experimentada en música promedió aproximadamente -5,38 años respecto a su edad real, lo que sugiere que la práctica musical prolongada se puede asociar a un envejecimiento cerebral más lento. Las personas con experiencia en artes visuales mostraron un efecto similar, siendo de -6,2 años.

Por otro lado, los expertos también encontraron una reducción del brain age gap en la gente con experiencia en danza de un -7,1 años, siendo el resultado que refleja tener un envejecimiento menor y ser "más joven".

Además, según los resultados publicados por el estudio, mostraron cambios positivos en redes cerebrales vulnerables al envejecimiento, especialmente en áreas relacionadas con la atención, la memoria de trabajo y la coordinación entre distintas regiones del cerebro, lo que se vincula con una mayor eficiencia en la conectividad cerebral, factor clave para mantener funciones cognitivas saludables con el paso del tiempo.

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