Reseña de God of War: Sons of Sparta, el metroidvania de Kratos y Deimos
Lo jugamos y así nos fue.
God of War: Sons of Sparta llegó de sorpresa y como un spin-off inesperado dentro de la saga de Kratos, apostando por un formato 2D con mecánicas metroidvania que se aleja de la épica tridimensional que caracteriza a la franquicia. El título, desarrollado por Mega Cat Studios y publicado por Sony, se centra en la adolescencia de Kratos y su hermano Deimos, ofreciendo una precuela que explora sus orígenes en Esparta.
La propuesta visual es uno de sus puntos más llamativos ya que el juego utiliza un estilo gráfico retro en dos dimensiones, con escenarios que recuerdan a clásicos del género pero con un nivel de detalle que busca mantener la identidad de God of War. Los fondos están cargados de referencias mitológicas y la animación de los personajes, aunque correcta, carece de la espectacularidad que los fans esperan de la saga. Aparte, la dirección artística apuesta por un tono oscuro y violento, pero la transición al 2D hace que parte de la intensidad se diluya.
En cuanto a jugabilidad, Sons of Sparta se construye sobre la base del backtracking, power-ups y exploración típica de los metroidvania con un combate que mantiene elementos reconocibles como las cadenas de Kratos y los ataques especiales, pero adaptados a un plano lateral. Aunque el sistema es funcional, creo que no logra capturar la brutalidad y el frenetismo de las entregas principales. La estructura de niveles favorece la exploración, pero puede resultar repetitiva y poco inspirada.


La narrativa busca profundizar en la juventud de Kratos, mostrando su relación con Deimos y el peso del destino marcado por las Moiras. Sin embargo, la historia se percibe más como un complemento que como un relato imprescindible dentro del universo God of War. La carga dramática existe, pero no alcanza la fuerza de las entregas principales, quedando en un terreno intermedio entre curiosidad y expansión de lore.
En el apartado sonoro, la música mantiene la esencia épica con coros y percusiones que evocan la Grecia clásica, aunque con una producción más contenida. Los efectos de sonido acompañan bien la acción, pero la falta de espectacularidad en las batallas hace que no brillen tanto como en los títulos mayores. Las voces en español cumplen, aunque algunos diálogos carecen de la intensidad que se espera de Kratos.


Más allá de las cosas buenas que sí tiene el juego, La recepción crítica ha sido dura: con una media de 68 en Metacritic, Sons of Sparta se convirtió en el juego peor valorado de toda la saga, muy por debajo de los títulos principales que superan el 90. Los usuarios también lo calificaron con un 6.4, reflejando que, aunque es un metroidvania decente, no logra estar a la altura del legado que lleva en su nombre.
En definitiva, God of War: Sons of Sparta es un experimento que amplía el universo de Kratos en un formato distinto, pero que no consigue capturar la esencia que convirtió a la saga en un referente. Su propuesta 2D, aunque interesante, se siente más como un título complementario que como una entrega imprescindible.
Ya está disponible en la PlayStation Store con un precio de 29.99 dólares, poco más de veinticinco mil pesos chilenos.