SuperGeek.cl
Síguenos:

[Reseña] Ghostbusters - Apocalipsis Fantasma: Nostalgia que impide avanzar

El gran potencial de la nueva generación queda atrapado en el hielo de los guiños y referencias a los clásicos.

La nostalgia bien hecha siempre en bienvenida, teniendo múltiples ejemplos de obras que han sabido navegar por estas complejas aguas evitando quedar estancadas en el constante recuerdo de lo que antes funcionó muy bien. Ese no es el caso de Ghostbusters: Apocalipsis Fantasma (Ghostbusters: Frozen Empire), donde la avalancha de guiños y referencias hacen que todo se mantenga en terreno familiar, evitando que la saga avance más allá.

Ese es el mayor pecado de esta franquicia, porque la nueva generación de Cazafantasmas tiene enorme potencial, pero no logran pasar de aquello al quedarse todo en el territorio de lo ya conocido.

Continuando la historia tras los eventos de Cazafantamas: El Legado (Ghostbusters: Afterlife), la familia Spengler llega a Nueva York para continuar la tradición de cazar fantasmas apoyados por los miembros sobrevivientes del equipo original. Ahora, trabajan de forma cotidiana, contando con modernos artilugios, nueva tecnología y financiados por un filántropo Winston Zeddemore (Ernie Hudson). Por supuesto, esto también va de la mano con el caos y la destrucción que conlleva el atrapar fantasmas.

Cuando un misterioso artefacto llega a las manos de Ray (Dan Aykroyd), las piezas empiezan a moverse para la liberación de un antiguo y poderoso espectro, el escalofrío fantasma, el poder matar de miedo, obligando a reunir a todo el equipo para hacer frente a una amenaza que podría destruir (y congelar) a todo el mundo.

El buen recibimiento que la película está teniendo con la audiencia debe mucho a su sobrecargada nostalgia que hará sonreír a muchos fans del clásico original, especialmente cuando se recurre a efectos prácticos para dar vida al glotón Pegajoso o al primer fantasma que vimos en la cinta de 1984. Pero eso fue hace 40 años.

La franquicia sigue recurriendo al guiño, a lugares conocidos, a la emblemática estación de bomberos, a las mismas melodías (Who You Gonna Call?), a traer de vuelta a personajes queridos, pero sin un verdadero fin más que el de ser alimento para la nostalgia. Hay múltiples momentos que fácilmente podrían sacarse de la película y funcionar de igual manera, así como personajes que no justifican su aparición más allá del factor nostalgia.

Esto termina desperdiciando el enorme potencial de la nueva generación centrada en la familia Spengler, que sigue funcionando muy bien tras Afterlife. Todos se trasladan desde el recóndito pueblo estadounidense de la anterior entrega hasta la Gran Manzana, teniendo roles claves dentro de la renacida institución de Cazafantasmas, que busca adaptarse a los nuevos tiempos. En el caso de los Spengler está el elemento del legado, de continuar la labor de Egon como herederos de la noble labor de cazar fantasmas. Es un trabajo de familia, liderado por Callie (Carrie Coon, siempre cumplidora) y Gary Grooberson (Paul Rudd siendo Paul Rudd).

Quien mejor entiende el llamado de ser Cazafantasma es Phoebe (Mckenna Grace, lo mejor de la película), pero sus intenciones se ven entrampadas con la burocracia. Sí, ese ha sido el mayor enemigo de nuestros héroes desde el día uno.

La historia de Phoebe y su relación con el mundo espectral, incorporando a un sorpresivo personaje, resultan sumamente interesantes, hasta que todo es frenado en seco por un exceso de tramas, personajes y líneas argumentales -y no todas logran llegar a buen puerto-, con un desenlace que se siente apresurado y poco pulido.

El director Gil Kenan ya había demostrado talento para moverse en los límites de lo tenebroso y lo familiar con Monster House, dando luces de aquello en momentos contados de Frozen Empire, que termina siendo de una escala mucho menor a la anticipada en la previa con su helada amenaza. Incluso, muchas escenas anticipadas en la promoción están completamente ausentes en el resultado final.

Jason Reitman, como heredero de Ivan, no logra llenar las botas de su padre. Tras dirigir Afterlife y coescribir el guion de Frozen Empire junto a Kenan, hay más preocupación por tocar las mismas teclas que funcionaron en el pasado en vez de ver los nuevos aires que puede alcanzar la franquicia.

El potencial está ahí, solo hay tomar los riesgos y hacer la llamada correcta.

Ghostbusters - Apocalipsis Fantasma ya está en cartelera en los cines chilenos.